Cuando se acerca la Navidad, el jamón ibérico vuelve a ser uno de los productos más deseados de las cestas de Navidad con jamón, tanto para regalar como para disfrutar en familia. Sin embargo, no todos los jamones que llevan la etiqueta “ibérico” son iguales, y entender las diferencias es clave para hacer una buena elección. Ahí es donde entra en juego la norma del ibérico.
Esta normativa regula aspectos fundamentales como la raza del cerdo, su alimentación o el tiempo de curación. Pero también ayuda a proteger al consumidor frente a confusiones frecuentes y prácticas comerciales poco claras. Saber en qué consiste puede marcar la diferencia entre acertar… o llevarse una decepción.