Es uno de los momentos más esperados de las fiestas: abres la caja y ahí están. Las piezas de chorizo, salchichón o lomo ibérico brillan con luz propia en nuestras cestas de Navidad. Se te hace la boca agua, coges el cuchillo y te dispones a atacar la pieza. Pero espera un segundo: ¿sabías que la forma en que cortas el embutido puede cambiar radicalmente su sabor?
El embutido ibérico de calidad no es solo «cortar y comer». La temperatura de servicio, el grosor de la loncha e incluso la inclinación de la hoja influyen directamente en la textura y en cómo la grasa se funde en tu paladar. Si quieres saber cómo cortar embutido como un profesional y sacar el máximo partido a tu lote, sigue estos sencillos pasos. Vas a descubrir que, con un buen corte, el sabor se multiplica.
El primer mandamiento: la temperatura ambiente
Antes de hablar de cuchillos, hay una regla de oro: el frío es el peor enemigo de los aromas. Si guardas el embutido en la nevera, la grasa se solidifica y los sabores se «duermen». Para disfrutar de verdad, la pieza debe estar a temperatura ambiente (entre 20 ºC y 24 ºC).
Saca la pieza de la nevera o de la despensa al menos 30 minutos antes de empezar. Necesitas que la pieza «sude» ligeramente. Esto hará que la grasa infiltrada se vuelva traslúcida y untuosa, lo que no solo mejorará el sabor, sino que facilitará enormemente la tarea de deslizar el cuchillo.
El equipo básico: Cuchillo y superficie
Aquí es donde fallan muchos aficionados. Para saber cómo cortar embutido bien, olvida los cuchillos de sierra (los del pan o los de carne de mesa). La sierra desgarra las fibras de la carne y deja una superficie irregular que oxida el embutido más rápido.
- El cuchillo. Lo ideal es usar un cuchillo de hoja lisa y ancha (tipo cebollero o de cocina) muy bien afilado para el chorizo y el salchichón. Necesitas un corte firme y limpio de una sola pasada. Para el lomo, al ser más duro y requerir lonchas finas, te puede venir mejor un cuchillo jamonero o uno de hoja más estrecha y flexible.
- La superficie. Nunca cortes «al aire» ni directamente sobre un plato de cerámica (te cargarás el filo del cuchillo). Usa una tabla de madera o sintética que sea amplia y estable. Si la tabla resbala, pon un paño húmedo debajo para fijarla. La estabilidad es seguridad.
La técnica del corte: inclinación y grosor
Aquí está el secreto del éxito. Para el chorizo y el salchichón, olvida los cortes rectos y perpendiculares (como si fuera una barra de pan). Lo correcto es realizar un corte transversal o al bies (en diagonal, con el cuchillo a unos 45 grados).
¿Por qué hacerlo así? Al inclinar el cuchillo consigues lonchas más alargadas y ovaladas. Esto no es solo estética; aumentas la superficie del embutido que entra en contacto con la lengua, potenciando la percepción de los sabores. En cuanto al grosor, busca el equilibrio: ni papel de fumar ni tacos imposibles. Unos 2 o 3 milímetros es el grosor perfecto para notar la textura de la carne y que la grasa se funda rápido.
El caso especial del lomo
La caña de lomo es una pieza muscular entera, más magra y consistente que el chorizo. Aquí la regla cambia ligeramente: debes intentar hacer lonchas lo más finas posible. Al ser una carne más curada y con menos grasa entreverada, si la cortas gorda puede resultar difícil de masticar.
¿Se quita la piel antes o después?
Es la eterna duda al enfrentarse a cómo cortar embutido. La respuesta higiénica y práctica es: antes. Lo ideal es retirar la tripa (la piel que recubre el embutido) solamente del trozo que vayas a consumir en ese momento.
Haz un corte superficial alrededor de la pieza a la altura donde planeas dejar de cortar y, luego, un corte longitudinal hacia el extremo. Tira de la piel y saldrá fácilmente. Si cortas la loncha con la piel puesta, obligas a tus invitados a pelearse con ella en el plato, lo cual resta elegancia al aperitivo. Además, al retirar la tripa antes, aseguras un corte mucho más limpio.

¿Qué hacer con lo que sobra?
Una vez terminado el aperitivo, es crucial proteger la pieza para que no se oxide. Un truco infalible es untar un poco de aceite de oliva en la zona del corte (el muñón) y cubrirlo con un trozo de papel film bien pegado para evitar que entre aire.
Si eres un apasionado de estos manjares y quieres practicar tu técnica, te invitamos a descubrir nuestra selección de cestas de navidad con embutidos, donde encontrarás las mejores piezas para convertirte en un maestro cortador en tu propia casa.