El vermouth ha dejado de ser esa bebida «de abuelos» que se tomaba sola los domingos para convertirse en la tendencia absoluta del aperitivo y el tardeo. Si en tu última cesta de Navidad encontraste una buena botella de rojo o blanco, tienes un tesoro en la despensa. El problema es que, a veces, nos limitamos a servirlo con un par de hielos y una aceituna, desaprovechando su enorme potencial.
Al ser un vino macerado con hierbas, ya lleva gran parte del sabor «de serie». Esto lo convierte en la base perfecta para preparar cócteles con vermouth sencillos, resultones y deliciosos sin necesidad de ser un barman profesional. Saca esa botella del mueble bar, prepara copas bonitas y sorprende a tus visitas con estas combinaciones que elevarán tu aperitivo a otro nivel.
El «Marianito» preparado, el clásico del norte
Si has ido de pinchos por el País Vasco o el norte de España, sabrás que allí esta bebida es una religión. El «Marianito» no es un simple vaso solo; es uno de los cócteles con vermouth más populares porque es, básicamente, una versión «aliñada» y mejorada. Es la forma más fácil de darle un toque gourmet a tu botella sin complicarte la vida.
En un vaso bajo con hielo, sirve tu vermouth rojo habitual. El truco está en añadir un golpe (unas gotas) de ginebra, unas gotas de Campari y un chorrito de zumo de naranja natural. Remueve bien y decora con una aceituna y una tira de piel de naranja. La ginebra le da potencia y el Campari un amargor adictivo que hace imposible beber solo uno.
El Negroni, sofisticación para la noche
Este es, posiblemente, el rey de los combinados clásicos y uno de los más elegantes. Si tu cesta era uno de nuestros lotes de navidad gourmet, es probable que la botella que incluya sea de una calidad superior. El Negroni es la mejor forma de honrar esa calidad.
Sigue la regla de las tres partes iguales. 1 parte de ginebra, 1 parte de vermouth rojo dulce y 1 parte de Campari. Sírvelo en un vaso bajo con hielos grandes y remueve hasta que esté bien frío. Es un trago potente, seco y amargo, ideal para abrir el apetito antes de una cena especial o para disfrutar de una sobremesa larga.
Vermouth Tonic, la opción más refrescante
Si el Negroni te parece demasiado fuerte y buscas algo para un día de calor o para un aperitivo ligero, esta es tu salvación. Es la alternativa perfecta al gin-tonic de siempre, pero con menos graduación alcohólica y más matices de hierbas. De todos los cócteles con vermouth, este es el más versátil, ya que funciona de maravilla tanto con el blanco como con el rojo.
Llena una copa de balón con mucho hielo. Sirve 1 parte de vermouth y completa con 2 partes de tónica premium. Aquí la clave es el adorno cítrico: usa una rodaja de pomelo o de lima en lugar de limón. La burbuja de la tónica aligera la densidad del vino y lo convierte en una bebida peligrosa… ¡porque entra sola!
El Americano, el padre del Negroni
Para aquellos que disfrutan del sabor amargo pero prefieren evitar la alta graduación de la ginebra, el Americano es la elección sabia. Es un trago histórico, ligero y muy digestivo.
En un vaso alto con hielo, mezcla 1 parte de vermouth rojo y 1 parte de Campari (o cualquier bitter rojo). Completa el vaso con un buen chorro de soda o agua con gas. Al añadir la soda, se crea una bebida espumosa y aromática que mantiene todo el carácter de las hierbas pero resulta mucho más fácil de beber.

La presentación importa
Para que estos cócteles con vermouth luzcan como en una coctelería de moda, no olvides los detalles. Usa hielo nuevo (no el que lleva meses en el congelador cogiendo olores), enfría las copas antes de servir y utiliza pieles de cítricos frescos para perfumar el borde del vaso. Con estos pequeños trucos, esa botella de tu cesta navideña se convertirá en la protagonista absoluta de tus reuniones.