Navidad es esa época del año en la que todo cambia, también en el trabajo. Empiezan los brindis, los cafés más largos y, claro, los regalos entre compañeros. A veces es un pequeño detalle, otras una muestra de agradecimiento. Pero lo que todos buscamos es lo mismo: algo que quede bien, que sea útil y que no dé quebraderos de cabeza.
¿La solución? Apostar por las cestas de Navidad. Un regalo que nunca falla, que encaja con todos los perfiles y que, además, llega listo para entregar. Elegante, sencillo y con ese toque de celebración que tanto apetece en estas fechas.