Las cestas de Navidad son una de las tradiciones más esperadas por muchos trabajadores al llegar diciembre. Pero ¿qué pasa si un año la empresa decide no entregarla? ¿Puede hacerlo sin más o hay alguna ley que lo impida?
Si estás en esa situación o simplemente tienes curiosidad por saber cuáles son tus derechos, aquí te contamos lo que dice la normativa laboral, cuándo se puede reclamar y qué criterios se tienen en cuenta. Spoiler: no siempre es blanco o negro.
¿La cesta navideña es un derecho o un gesto voluntario?
En principio, la cesta de Navidad no está regulada por ninguna ley específica. Es decir, ninguna empresa está obligada por ley a regalar una cesta navideña a sus empleados. Se considera un gesto voluntario, una atención o beneficio social que la empresa puede ofrecer como parte de sus políticas internas o cultura corporativa.
Sin embargo, en algunos casos puede llegar a considerarse una obligación contractual o un derecho adquirido, especialmente si se ha entregado de forma continuada durante varios años. Ahí es donde entra en juego la jurisprudencia.
Por tanto, aunque no sea un derecho “automático”, puede convertirse en uno si se cumplen ciertas condiciones.
¿Qué ocurre si la empresa deja de darla de un año para otro?
Si una compañía ha entregado cestas navideñas durante muchos años y de repente decide eliminarla, los trabajadores podrían sentirse con motivos para reclamar. Y con razón, porque existen precedentes judiciales que les dan la razón.
La clave está en la palabra “habitualidad”. Si la entrega ha sido constante durante al menos 3, 4 o más años, sin interrupciones ni condicionantes, se podría considerar que la cesta forma parte de las condiciones del puesto de trabajo. En ese caso, retirarla podría suponer una modificación unilateral de las condiciones laborales.
Eso sí, cada caso se analiza de forma individual. No basta con haber recibido una cesta dos años seguidos para reclamar con garantías.
Cuándo se considera un “derecho adquirido”
El concepto de derecho adquirido (también conocido como “condición más beneficiosa”) implica que un beneficio otorgado de forma reiterada se consolida como parte del contrato, aunque no esté por escrito.
La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido que para que se considere un derecho adquirido, deben cumplirse al menos tres condiciones:
- Que se haya entregado durante varios años seguidos, sin excepciones.
- Que haya sido generalizado (a todos los empleados o a un grupo concreto de forma clara).
- Que no esté ligado a objetivos, condiciones variables o decisiones arbitrarias.
En esos casos, eliminar la cesta sin acuerdo con los representantes de los trabajadores podría ser impugnable legalmente.
¿Puede un trabajador reclamar su cesta?
La respuesta es sí, si puede demostrar que ha recibido la cesta durante años como parte de su relación laboral y que ahora se le ha retirado sin motivo ni negociación.
De hecho, ya ha habido sentencias a favor de empleados que reclamaron judicialmente la restitución de este beneficio. Incluso hay casos donde se ha ordenado a la empresa abonar en metálico el valor de la cesta si ya no era posible entregarla físicamente.
No obstante, cada situación requiere análisis. Si la empresa ha advertido previamente del cambio, ha justificado la decisión o ha negociado con el comité de empresa, es posible que tenga cobertura legal para retirarla.

¿Y si estás de baja o teletrabajando?
Otro caso habitual es el de quienes están de baja médica, de permiso por maternidad o teletrabajando en el momento del reparto. ¿También tienen derecho a recibir la cesta?
La respuesta más lógica es sí. La situación administrativa no debería afectar a este tipo de beneficios si forman parte del acuerdo habitual. Negársela a un trabajador por estar de baja podría interpretarse como una discriminación o trato desigual.
En estos casos, lo más común (y recomendable) es que la empresa la entregue en domicilio o permita su recogida posterior. Es una cuestión de coherencia, más allá de lo legal.
Consejos para evitar conflictos y mantener la tradición
Si eres empresa, lo mejor es actuar con transparencia. Si vas a eliminar o modificar la cesta navideña, hazlo con antelación, de forma argumentada y preferiblemente con acuerdo. Así evitas malentendidos y conflictos innecesarios.
Además, hoy en día existen cestas de Navidad para empresas de todo tipo y precio, que permiten mantener la tradición sin que suponga un gran esfuerzo económico.
Y si eres trabajador, infórmate de si realmente existe una práctica continuada que justifique una reclamación. En muchos casos, un buen diálogo puede resolver más que una reclamación legal.
Porque al final, la cesta de Navidad no es solo un regalo: es un símbolo de agradecimiento y de reconocimiento al trabajo de todo el año. Si se gestiona bien, todos salen ganando.